El Señor Mozano

¿Qué pasa cuando viajas en el tiempo?

In Viaje en el tiempo on 06/09/2010 at 19:53

Non todo é chegar e encher

En Regreso al futuro, no se rodaba lo que pasaba durante el transcurso de un viaje en tiempo. Grababan el inicio y el final del viaje, y ya está. Lo que sucede en realidad, es que no es no es un viaje inmediato aunque así lo parezca. Dependiendo del instante del tiempo al que nos dirijamos, tardaremos más o menos. Por ejemplo, para viajar al principio de la creación del Universo, tendremos que hacer noche en la Edad de Piedra, en el Paleolítico Medio, época Oligoceno, periodo Jurásico (aprovechar para hacer una visita al parque), periodo Criogénico (para aquellos que deseen ver congelaciones de cuerpos humanos) y finalmente llegamos a la Era Críptico (bastante crítica, por cierto), donde podremos deleitarnos con el nacimiento de la Tierra.

Cuando el hambre aprieta…

Mickael J. Fox, en un comunicado anónimo, afirmó que tuvo “que hacer una paradita” al final del siglo XIX porque no podía aguantar las ganas que tenía de comer una hamburguesa. Dado que en aquella época aún no había un Burry King cerca, decidió explicarle al cocinero de un pequeño restaurante local de Hill Valley la elaboración del plato. El chef, pese a que escuchó cada palabra del viajero en el tiempo con un chaleco salvavidas, ignoró parte de la explicación de Mickael J. Fox, por lo que en lugar de emplear como materia prima carne de ternera, utilizó carne de perro para abaratar costes (la ternera cotizaba mucho y, además, aprovechó para cargarse a su perro, que decía que tenía parásitos internos). A Mickael le gustó mucho aquella hamburguesa de finales del XIX (desconociendo totalmente el canje que había hecho el cocinero en la elaboración del producto). El cocinero, al ver la satisfacción del muchacho que no hacía otra cosa más que pedir Pepsi o Fanta del tiempo, decidió montar enseguida una cadena de locales de comida rápida. Su nombre se conoce, hoy día, como McDonald’s.

Todo sea para velar por el bien y la seguridad de las personas físicas (y virtuales también)

La DGTT (no, no se me ha quedado el dedo atascado en la letra T), o Dirección General del Tráfico Temporal (Actualización: Regreso al Futuro 2 – La hora de José Mota), es un cuerpo de seguridad a nivel mundial que se encarga de controlar y vigilar a los viajeros en el tiempo. Como todo cuerpo de seguridad vial-temporal, únicamente tiene afán recaudatorio, pese a lo que digan muchos señores con corbata y cartera de piel.
Los agentes de la DGTT recomiendan hacer paradas cada 2 ó 3 horas para tomar algún cafecito, estirar las piernas o ver los “regalos” que deposita la gente de bien en los retretes de las áreas de servicio, entretener a los niños utilizando diferentes método como correas de seguridad (muy solicitadas), bozales, o dvd’s. También es aconsejable detener el vehículo para echar una pequeña siesta (en caso de estar demasiado cansado, sino tirar pa’lante) en áreas de los agujeros de gusano destinadas a tal efecto, no arrojar objetos por la ventanilla tales como televisores, lavadoras u otro tipo de electrodomésticos ya obsoletos. He de aclarar que esta última recomendación viene dentro de la sección “bueno, tú veras lo que haces” (y luego no hay pelotas a hacer nada).
A parte de hacer recomendaciones que todo el mundo acaba apuntando en su lista de “lista de cosas que me importan una mierda”, realizan habitualmente controles de alcoholemia, tóxicos y revisan el nivel de enriquecimiento del uranio del vehículo espacio-temporal para que esté dentro de los límites permitidos por la ley, llegando a recaudar cuantiosas sumas de dinero con las que seguir manteniendo su extravagante estilo de vida.
En la película de Regreso al futuro III, cuando se dirigía a 1885, el vago como su padre, Marty McFly, fue detenido por agentes de la DGTT debido a que dio positivo en un control rutinario de alcoholemia y tóxicos al poco rato de haberse zampado la hamburguesa de perro del restaurador local de Hill Valley. McFly alegó que había ingerido un poco de vino peleón a la hora de la comida, resultando totalmente en vano el testimonio aportado, ya que el resultado positivo había sido en tóxicos, no en alcoholemia. Estupefacto, McFly jamás supo a qué se debió el resultado por el que le habían retirado el permiso de circulación temporal durante un mes, 8 puntos y una multa de $500.
Calma, vosotros sí lo sabréis. Había dado positivo porque tenía opio en sangre. ¿Cómo llegó el opio a la sangre del chaval? Pues muy fácil. El perro del restaurador, en verdad, no tenía parásitos internos, sino que iba puesto todo el día con opio que comía de la huerta de un vecino que era adicto opio y a las tartas de manzana (recordar American Pie), y su dueño pensaba que era debido a parásitos internos por los síntomas que presentába el cánido.

Doc rajando duramente con el agente de la DGTT que detuvo a McFly

P.D.: Esta entrada va dedicada, como no, a todos los inconmensurables fans de Regreso al Mundo de Yupi. Esto va por vosotros.
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